viernes, 25 de febrero de 2005

Sabina y 'Marigol', juntos

Ayer, mientras veía C.S.I New York y esperaba la repetición de Desperate Housewives (por cierto, no sé, pero me encanta Lynette Scavo --Felicity Huffman--, se me hace muy bonita) empecé a realizar zapping, y en una de ésas, en el canal de la Televisión Española, Joaquín Sabina. No puede ser. No puede ser.
El programa creo que se llama Cerezas o algo así. Y el Sabina, ése que canta, estaba regordete, cachetón y con papada. Sólo alcancé a ver como un minuto de entrevista y terminó. Pero parece que el flaquete de Jaén está muy bien de salud. Con razón, su último disco fue una porquería, a excepción de 2 o 3 canciones que, parece, tenía guardadas en el baúl desde aquéllas épocas de Esta boca es mía. No sé, me dio nostalgia verlo, tan curado en salud.
Por cierto, tras Sabina, llegó al programa ni más ni menos que nuestra "atleta triunfadora en España", Maribel Domínguez.
No puede ser, pero ya habla como española y conjuga los verbos de pasado en pretérito pluscuamperfecto: "Sí, hemos ganado tres partidos"; "sí, yo he venido de un país machista"; "Sí, que me han dicho insultos muy fuertes".
En una parte de la entrevista, la conductora le pregunta sobre la importancia de las mujeres en el futbol, y Maribel, con su deficiencia escolar, producto de la malísima educación básica de nuestro país --a la que todos estuvimos expuestos-- le contesta que quiere demostrar que las mujeres no son "el sexo débil".
La conductora la mira con ternura y le dice: "Maribel, en Europa, y aquí mismo, en España, desde hace muchos años ya no se piensa así".
¡Tómala, Maribel!, para que empieces a leer un poco más y dejar de hablar con clichés feminazis mexicanos y con acento gachupín.


Increíble

Es viernes, son las 21:08 horas y ¡TODAVÍA NO HAY COCAS EN LA MÁQUINA!..
Ya me traté de comunicar al número de atención a clientes de FEMSA, pero no contestan. Bah. Maldita sea.

jueves, 24 de febrero de 2005

Miriam, dos veces licenciada dos

Ayer vi a Miriam, mi amiga de generación, quizá la única que no comparto con nadie más. Es decir, ella no se junta con nadie de mis amigos, ni yo con los de ella. Me invitó a su examen de titulación en la ENAH, pero me quedé dormido y no fui. Pero en la tarde hubo una comida a la que asistí. Ella vive por Six Flags, antes Reino Aventura, como diríame Enrigue.
El hecho es que Miriam ya se tituló de su segunda carrera, antes lo hizo en Comunicación. Ahora planea irse a Londres a hacer su maestría.
Qué envidia. Por cierto, parece ser que se casa en agosto... y Luego al Reino Unido. Así podré visitarla en mis vacaciones y poder ir a un partido del Manchester, el Chelsea o el Liverpool. (je, je, me acordé porque estoy escuchando a The Beatles).
También vi a Eric y bebimos unas caguamas o cacahuamilpas. Le ayudé a dar de alta sus números frecuentes de Telcel. Cosa muy sencilla, pero a Eric le da pánico, verdadero pánico, hacer esas actividades. Mientras nos repetían los números para saber que eran correctos, yo empecé a decir eeh como el "Perro Bermúdez" y Eric casi se ahoga de la risa.
Luego pedimos unas tortas en La Sevillana que está en Acoxpa (¡Horror! diría Tamara, porque esta tortería está en Villacoapa). No quise pedir de queso blanco, que hubiera sido en honor de la Plaqueta, porque hacen una llamada Navarra con genuino chorizo de Pamplona.
No saben la alegría que me da verlo y poder comentar y analizar situaciones tan triviales e insignificantes a los ojos de los demás, que sólo a él y a mí nos interesan (y quizá también sólo nosotros ponemos atención en ellas). Y crear diatribas y explicaciones al respecto. En fin fue un buen día.
Espero que ya llegue Liliana. La extraño.
Mejor me desconecto porque está lloviendo, y es tormenta eléctrica... Además, quiero ver una películas que compré muy baratas (15 pesos) sobre el Eje Central, en VHS, pero originales, de Kieslowski. Se llaman Un corto día de trabajo, Personal y Paz.

martes, 22 de febrero de 2005

Coca colas, agua y petróleo

¡No puede ser!
Ya son tres días sin cocas en la máquina de mi trabajo. Ayer, molesto por esta situación, y mi organismo con síndrome de abstinencia por la falta de glucosa de las coques muñiz --como Eric bautizó a la chispa de la vida-- no quise escribir. Pero hoy ya fue el colmo. Tuve que salir a comprar una botella de agua Bonafont de un litro que me costó 8 pesos. ¡Tampoco puede ser! Qué dirían mis ancestros si supieran que ahora un litro de agua cuesta casi un dólar. Ni modo.
Ahora recuerdo a un maestro de la Facultad que decía que la coca cola era más cara que el petróleo. Y hasta hizo unas ecuaciones donde comfirmaba su premisa. El litro de coca cola en verdad es más caro que un litro de crudo. Habrá que buscar yacimientos de refresco de cola...

domingo, 20 de febrero de 2005

Domingo de lectura

Extraño a Liliana, que está en Guadalajara y mañana irá a Colima. Hoy, creo que no escribiré nada más. Estoy en el periódico y además de la chamba he estado leyendo el blog Verde Plaqueta (para los curiosos, podrán visitarlo sólo píquenle en mis links) que es fabuloso. Espero pronto mandarle un mensaje al respecto. Siempre he dicho que mejor que escribir es leer.

sábado, 19 de febrero de 2005

La espera

Puede ser mientras llega la hora de la huida.
Mientras fumo un cigarro decidiendo qué hacer.
Mientras espero a que llegue mi cita.
Mientras empieza mi programa preferido.
Mientras espero que pase la noche porque al otro día tengo algo importante.
El tiempo siempre pasa lentamente, como el tráfico en esta ciudad y uno piensa que sólo es para joder.

Vicios

Tengo poco más de dos meses de trabajar aquí, en REFORMA. Suena extraño, pero ya lo he comentado, con Eric, con el Marte y no me acuerdo si con Liliana también. Pero me siento muy feliz de estar aquí. Tan feliz que mi sentimiento casi invade la frontera con la estupidez. Me siento tan feliz que me siento un estúpido.
Supongo que todas las profesiones y oficios tienen sus manías y vicios. Los que trabajan aquí fuman en sus lugares, aunque está prohibido. Otros comen golosinas y chatarra. Otros ensucian sus vías urinarias con café, y yo pertenezco a los que no pueden trabajar sin beber Coca-Cola. Odio cuando, como esta noche, se han acabado las cocas de la máquina y no tuve más remedio que escoger Pepsi.

Inutilidades

Eric, en un mundo donde ninguna mujer usa tangas.
Angulo, con American Express en un mundo donde sólo se puede pagar en especie.
El Marte, en un mundo donde no hay sexo ni pornografía.

Viajes

Liliana partió hace unas horas rumbo a Jalisco y Colima. De vacaciones, con su familia. Angulo volará en 3 horas hacia España. Yo, viajero sedentario, navego frente a un monitor.

jueves, 10 de febrero de 2005

El azar, ese fatal destino

Si alguna vez tuviera que nombrar a alguien como el guardián de mis escritos --que son muy pocos y muy malos-- escogería a Óscar Hernández Razo, mi gran amigo desde la Prepa 3 donde aprendimos a crecer juntos, a compartir ideales, tiernos desamores, libros, música, cine (muy poco, a decir verdad), cervezas y a otros personajes entrañables, mientras el bachillerato arrasaba con nuestra adolescencia que estaba deshauciada y llegaría a su fin cuando cumpliéramos 18 años.

Ya casi no lo veo, aunque sea un placer y un gusto y un honor hacerlo. Hace dos o tres semanas fuimos a un restaurant de comida china en la calle de Motolinía en el Centro Histórico, le dije que servían un pato muy rico.

Comimos y regresamos caminando por Madero y justo frente a la Torre Latinoamericana, me suelta. Oye ¿por qué no me avisaste que ganaste una mención en el Concurso Nacional de Cuento José Agustín?

Yo me reí, y le dije que no sabía nada al respecto. Ya después me explicó que una vez estaba buscando información sobre este escritor de la llamada literatura de La Onda, y por casualidad dio con una página de Internet de un periódico local de Guerrero, donde hablaban de dicho concurso y aparecía mi nombre.

Debo decir que sí, que yo participé en este certamen, pero fue en 2003 con un cuento que ahora veo malísimo llamado Por la vida vaga solo un corazón. Es decir, me vengo enterando casi un año y medio después.

Cuando llegué a mi casa me puse a buscar la página, y he de decir en favor de Óscar y la fortuna, que me fue muy difícil dar con ella. No sé cómo le hizo mi el Oscarín, pero la encontró por azar, ese fatal destino.

Aquí está el
pasadizo o en inglés, link.

Me comuniqué con la organizadora del certamen, vía correo electrónico, y me dijo que me habían mandado la Mención Honorífica, pero que la regresó el correo (después de correo algunos ponen "normal" o "convencional", como si el e-mail fuera "anormal" o "inconvencional"), agregó que me la volvería a mandar. Quizá en estos días llegue.

Al principio de este texto, que creo que sólo yo leeré, dije que nombraría a Óscar como el guardián de mis textos, porque ya hubo un antecedente, donde si yo no hubiera sabido de la existencia de una publicación donde se encuentra un relato mío, él me lo hubiera hecho saber.

Hace muchísimo, durante la huelga de la UNAM en el 99, Óscar me informó sobre una convocatoria para el Concurso de Cuento Urbano Guillermo Samperio. Yo me inscribí con un cuento llamado El amor es el demonio, y fue elegido para ser publicado en una antológía que preparó la Delegación Azcapotzalco. Incluso hubo la presentación y toda la cosa en la Casa de la Cultura nosequé de esta demarcación. (No cabe duda, escribo como reportero de cuarta).


Para esta época, yo casi ya no veía a Óscar, y en uno de esos encuentros fugaces, rodeados de chelas en El Oásis o alguna otra fonda o cantina, me informó que tenía este libro. Es decir, si yo no me hubiera enterado, mi gran hermano me lo habría dicho.

Segundo encuentro con Enrigue

Una de esas mañanas deplorables de domingo, deplorables porque no estaba crudo pero sí desvelado por trabajar en una agencia de redacción de síntesis informativa, leí en un diario que en el Palacio de Bellas Artes darían una conferencia sobre Enrique Vila-Matas, Álvaro Enrigue, Juan Villoro --recién desembarcado de Barcelona-- y el propio autor de Suicidios Ejemplares.

La conferecia fue estupenda, hablaron --bien-- sobre Vila-Matas y sobre la imposibilidad de clasificarlo, a él y a su obra.

Yo invité a la conferencia a EA, , debido a que a Liliana Sotelo le tocó la guardia como reportera de noticias en TV Azteca y tuvo que cubrir la homilía con el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Lo cité en la entra de Bellas Artes y lo vi llegar a su estilo: CARGADO DE BOLSAS DE GANDHI CON LIBROS DE JUAN VILLORO, DE ENRIGUE Y DEL CATALÁN.

Después de la charla, nos acercamos para saludar a Enrigue. Iba crudísimo, transpirando alcohol, pero simpático como siempre. Lo acompañaban su esposa Tanya, su hijo Mikel enfundado en la playera 10 de Ronaldinho del Barcelona, y otro escritor, José Ramón Ruisánchez.

Tras los autógrafos de rigor --por cierto a mí me firmaron sus respectivos autores El cementerio de sillas, Lejos de Veracruz y Los once de la tribu (que increíblemente conseguí en el FCE de Chetumal durante un viaje) nos fuimos a comer al Centro Castellano, una buena paella.