miércoles, 25 de mayo de 2005

Lo presentía. Ahora sé porqué no cualquiera puede ser mi amigo

Revelan complejidad del sarcasmo
Científico israelí describe requisitos cerebrales para comprender esta forma de lenguaje
Por Diana Saavedra

Grupo Reforma
¡Claro, como tú digas y ordenes!Entender un sarcasmo depende de una compleja secuencia cognitiva en el cerebro que de no ser realizada correctamente puede generar problemas en el individuo, quien puede sentirse rechazado por su grupo social, explicó el doctor Shamay-Tsoory, autor del estudio Bases neuroanatómicas para comprender el sarcasmo y su relación con la sociedad.
"El sarcasmo es procesado por una compleja red nerviosa ubicada en el hemisferio izquierdo, los lóbulos frontales y parte del hemisferio derecho", explicó el investigador de la Universidad de Haifa en entrevista vía correo electrónico.
El trabajo, publicado en la revista Neuropsychology, de la Asociación Americana de Psicología (APA), explica que para comprender un sarcasmo los oyentes deben estar atentos a las intenciones de voz y el contexto de la frase, lo cual requiere de un complicado proceso mental.
"Un ejemplo de cómo falla este proceso se ve en los pequeños autistas, quienes tienen muchos problemas para interpretar la ironía, una categoría más general de la comunicación social", agregó.
El estudio, realizado en el Centro Médico Rambam en Haifa y la Universidad de Haifa, incluyó a 25 participantes con problemas en el lóbulo prefrontal, 6 pacientes con daños en el lóbulo posterior y 17 personas más consideradas sanas. Todos ellos escucharon diversas historias, entre ellas algunas sarcásticas, que habían sido grabadas por actores.
"Después de cada historia hicimos pruebas de conocimiento para saber si el mensaje había sido comprendido y encontramos que los participantes con el daño prefrontal no fueron capaces de entender el sarcasmo, mientras que los del grupo sano no tuvieron problemas", agregó Shamay-Tsoory.Por otra parte, los pacientes con daño en la parte inferior de la corteza prefrontal del cerebro tuvieron aún más problemas para comprender el mensaje. Esta área, explicó, incluye la corteza encima de las órbitas de los ojos.
"Esto nos lleva a pensar que la corteza prefrontal está relacionada con procesos del uso pragmático del lenguaje, y con el conocimiento de las reglas sociales, por ello quienes estaban afectados en esta zona nunca pudieron comprender dónde estaba el sarcasmo", comentó.
En conclusión, entender un sarcasmo requiere de la capacidad para entender el tono de voz y la habilidad de identificar emociones.

martes, 24 de mayo de 2005

Anestesia

Quisiera llegar a mi casa y beberme un vodka.
Quisiera llegar a mi casa y desparramarme en cualquier sillón.
No soporto mi espalda.
Los cansancios y las depresiones prefieren habitar en las espaldas.
Hoy publiqué una nota en el REFORMA.
Me muero de cansancio y no podemos cerrar la edición porque las Chivas jugaron a las 21:30, el partido "acaba de acabar" y aún no está la crónica.
Hacemos trabajos que ni los indigentes, ni los desempleados quieren hacer.
Tengo tres pares de botas Dr. Martens; siempre me acompaña un par de ellas a donde voy.

miércoles, 18 de mayo de 2005

Racismo, a propósito de Fox y sus declaraciones contra los negros

En México NO hay racismo

AFIRMA ESTE PINCHE NACO

(Idea tomada de El Pasón de Milenio Diario)

viernes, 13 de mayo de 2005

Esta noche contigo

He aquí la foto con Joaquín Sabina, hace más de un año.

Insisto. Nuestros (anti)héroes deberían morir jóvenes, como héroes sin medalla.



Héctor con el Sabina, ése que canta FOTO: ALEJANDRO MELÉNDEZ

sábado, 7 de mayo de 2005

Silvio y Sabina

Hace mucho que no escribo, quizá se deba a mi más reciente periodo depresivo.
Hoy me animo a hacerlo porque iré a ver a Silvio al Auditorio Nacional.
Como dice Marcelino Perelló cuando se refiere a personajes con el puro nombre, Silvio no necesita apellido.
Por cierto, hace unos días vino Sabina a México (al Festival de la Palabra, donde el año pasado me tomé unas fotos con él. Me las tomó Alejandro Meléndez, un buen cuate de la Facultad y que es fotógrafo del diario Récord), no lo fui a ver, pero por las imágenes que me llegaron, se ve viejo y bonachón.
Es lo malo: nuestros más queridos (anti)héroes deberían morir jóvenes...